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La situación
de desigualdad entre géneros empezó a cambiar cuando las
mujeres empezaron a cultivarse y se les posibilitó acceder a trabajar
en profesiones remuneradas. Con ello se empezó a acabar con la
subordinación del género femenino, vigente en culturas patriarcales.
Y empezó en las sociedades judeocristianas, cuando en la Edad Media,
la mujer pudo incorporarse a la vida activa y desarrollar diversas tareas.
(No ha ocurrido otro tanto en las sociedades islámicas, en donde
las mujeres siguen encerradas en el gineceo, sin posibilidad de relacionarse
con varones o trabajar, con lo que ello supone de desperdicio de recursos).
La situación de la mujer sufrió una auténtica revolución
cuando, las feministas en el siglo XIX, siguieron la senda abierta tras
la emancipación masculina obrera, y lucharon para conseguir también
la emancipación femenina. Las reivindicaciones feministas consiguieron
modificar las legislaciones y al fin conquistaron el derecho a ejercer
todo tipo de profesiones fuera del hogar, prestigiosas y remuneradas,
aunque todavía con limitaciones, dado que su educación estaba
limitada a conocimientos restringidos y era inferior a la varonil.
En el siglo XX, la revolución de la mujer logró grandes
transformaciones. Al aumentar la posibilidad de igualdad de oportunidades,
accedió a muchas carreras, con lo que se amplió en gran
medida el campo de trabajo. Aunque todavía la mujer sufrió
muchas desventajas con respecto al varón: seguía sin tener
iguales salarios; ni iguales responsabilidades laborables; ni iguales
posibilidades de promoción profesional.
Aunque afortunadamente a principios del siglo XXI, en la sociedad de occidente,
se está acabando con la subordinación y la situación
de marginalidad femenina. Las mujeres empezamos a disfrutar de mayor libertad
y autonomía y estamos consiguiendo la independencia y superando
la inferioridad en las relaciones de poder con el genero masculino.
Pero lo conseguido hasta ahora no es suficiente. Es necesario potenciar
la evolución, para evitar que al ritmo actual todavía tardemos
cientos de años en alcanzar la igualdad total.
Para fomentar la eliminación de estereotipos de papeles sexuales,
que obstaculizan el pleno desarrollo potencial de las mujeres, se han
de emprender todo tipo de medidas encaminadas a cambiar las actitudes
en las costumbres sociales y religiosas, que han marcado las diferencias.
Medidas que ayuden, además, a modificar todos los mecanismos a
través de los cuales se adquieren los valores discriminadamente
y que perpetúan la subordinación femenina. Una estrategia
para ello es que se reconozca la existencia actual y pasada de contribuciones
femeninas a la civilización.
Prehistoria: Superioridad del género femenino en sociedades prehistóricasLa
mujer ha aportado valiosas contribuciones intelectuales al progreso de
la humanidad. Pero sorprendentemente se desconoce de manera generalizada,
empezando por las aportaciones femeninas de la Prehistoria.
Y se desconoce debido en parte al androcentrismo y sexismo de algunos
historiadores varones, que durante siglos se negaron a divulgar y a reconocer
los hechos favorables a las mujeres, por intereses de poder. Fueron las
pretensiones de dominio del varón sobre la mujer, las que en principio,
actuaron sobre sus mentes y los condicionaron para que, en los libros
de historia, ocultasen los hechos que evidenciaban que las mujeres no
habían jugado un papel subordinado siempre.
Y lo evitaron divulgar, para impedir que las mujeres tomasen conciencia
de que, existía otra vía diferente a su subordinación,
para que no se les despertasen ideas reivindicativas, y así, los
varones poder seguir sometiéndolas y beneficiándose de tal
sometimiento. ¡Puesto que siempre había estado la mujer subordinada,
era ley de vida tal opresión, dada su naturaleza inferior!
De forma, que dado que no está divulgada la verdadera historia
femenina, hora es de dar a conocer las auténticas contribuciones
femeninas al progreso humano. Por justicia, ya va siendo que se enmiende
tal tropelía.En esta ocasion, en que se celebra un Gender Borderhack!
en la ciudad de Tijuana, en el que se reúnen muchas mujeres comprometidas
en defensa de los derechos femeninos, para criticar las barreras / fronteras
norteamericanas impuestas a los movimientos de los mexicanos (si eres
mexicano eres discriminado, si eres norteamericano pasas sin problema),
es un momento propicio para divulgar el pasado glorioso jugado por nuestras
antecesoras. Conocimiento que nos dará fuerza en nuestras reivindicaciones
y nos ayudará a potenciar nuestra exigencia a eliminar las barreras
/ fronteras genéricas (si eres mujer eres discriminada y no puedes
acceder a tal cargo directivo, si eres varón
accedes sin problema), para poder mantener relaciones de poder entre iguales.
Todas las mujeres y la sociedad tiene derecho de manera irrenunciable,
a conocer el pasado glorioso de nuestras ancestras, para que tomemos conciencia
del importante papel que las de nuestro mismo sexo tuvieron en la sociedad
prehistórica y para que se nos deje de minusvalorar. Al conocer
nuestro pasado, tendremos razones para seguir luchando, no sólo
por conquistar un lugar más protagonista en la sociedad, o por
recuperar los derechos femeninos que no hemos gozado en los tiempos históricos,
sino RECONQUISTAR y recuperar el ancestral papel que ya tuvimos en época
arcaica.
Porque si el conocimiento de la historia, legitima y justifica las reivindicaciones,
este conocimiento nos dará fuerza, para no sólo reclamar
la igualdad con los varones, y por tanto acceder a todos los trabajos
sin discriminaciones, sino el de reclamar el acceso a los más altos
cargos directivos, puesto que los estuvimos ejerciendo durante los últimos
40,000 años de la Prehistoria, según corrobora las más
arcaicas manifestaciones artísticas, de las más antiguas
civilizaciones humanas: son exclusivamente femeninas.
Exclusividad femenina que testimonia quien en realidad conquistó
el mundo, cuando la subsistencia dependía del trabajo femenino
y la mujer predominaba en el orden social. Y así las obras de arte
de la Prehistoria son de protagonistas mujeres realizando diferentes acciones,
que demuestran cuales fueron sus más arcaicas profesiones, antes
de que la revolución patriarcal la relegase al papel exclusivo
de madre y los intereses patriarcales nos quieran hacer creer en el estereotipo,
de que la profesión femenina más antigua del mundo fue la
prostitución.
En la Prehistoria la mujer tenía a su cargo la estructura económica
y cultural y participaba en la vida pública:
- En lo JUDICIAL (es arqueológica la evidencia de que fue femenino
el género del ser humano que empezó a dictar normas, a juzgar
y castigar a los infractores de las leyes, a escribir,... Según
evidencian las más arcaicas obras de arte de humanos divulgando
leyes, mpartiendo conocimiento, escribiendo libros, que muestran quienes
poseían ese conocimiento y ejercían esas profesiones).
- En lo POLÍTICO (la única que se sentaba en le trono, según
lo corrobora la arqueología: en época prehistórica
sólo aparecen esculturas de mujeres con coronas y sentadas en trono
como única soberana en la Tierra que dominaba sobre todo lo demás).
- Y en lo RELIGIOSO (la única que hablaba con la Diosa, con la
Madre Naturaleza, como intermediaria con la humanidad, sólo había
sacerdotisas como lo testimonian los mas arcaicos hallazgos arqueológicos
en todo el universo: eran sacerdotisas las que dirigían las ceremonias
sagradas de Fertilidad para propiciar a la Diosa, a la que encarnaba.
En principio las mujeres ejercían el sacerdocio en exclusiva, antes
de compartir la tarea con varones castrados, representantes del paredro
castrado de la Diosa).
Desigualdad
entre géneros en sociedades mientras ha estado vigente el patriarcado
Siglo
XXI
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