Debido a los elevados índices de delitos contra las mujeres (incluyendo el acoso sexual), las autoridades del Metro de la Ciudad de México decidieron aplicar maniobras de seguridad separándolas durante las horas pico. No existen censos de los usuarios por género, pero las autoridades estiman que la población femenina representa un poco más de la mitad. Por lo anterior, se destinan dos vagones a las usuarias en las horas de mayor tránsito. Este sistema ha tenido tal éxito, que se ha dado capacitación a personal de otros países, como Japón, ya que se trata de una solución operativa muy vanguardista.