Es como un océano infinito en el que las olas son incontables rostros humanos. La muchedumbre, las líneas, los señalamientos, la incomodidad y la rutina. Es sólo un día más de trabajo...

 

 

50% de las usuarias de este sistema subterráneo ha sido en alguna ocasión víctima de algún delito.
Incluso cuando los hombres son quienes cometen el acoso sexual,
ni ellos ni la mayoría de las mujeres saben que se trata de un delito, un delito "en nombre del placer"
.
El tocamiento es el delito más denunciado en el metro, incluso por encima del robo.
Cifras oficiales confirman que los hombres no consideran que tocar a una mujer sin su consentimiento
sea un delito: ellos no están acostumbrados a tal intrusión física,
y lo justifican argumentando que son provocados por la ropa que ellas usan.