Como siempre, ella está distraída, pero hoy ni siquiera se percató de que no iba hacia el vagón de mujeres. Es curioso, es pleno siglo XXI, tenemos internet, viajes al espacio sideral, mutaciones genéticas, incluso clonación, y sigue siendo necesario un vagón para nosotras a fin de estar a salvo de los ojos, cuerpos y manos masculinos...