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Encuentro algunos paralelos
entre el metro de la ciudad en la que vivo e internet.
Tod@s tienen acceso al metro en la ciudad porque es barato, como internet.
Veremos en este trabajo por qué.
Las clases populares, los trabajadores de los punto-com, las cyborgs femeninas
(quienes trabajan con la alta tecnología aunque ellas no son exactamente
hi-tech), tod@s interactúan de alguna forma en el metro.
Este sistema subterráneo conecta y mantiene productiva a la ciudad,
tal como lo hace internet.
El metro transporta muchísima información: información
genética.
Esta red cubre casi toda la geografía de la metrópoli: el
área urbana.
En este espacio subterráneo, todas las clases sociales están
conectadas, como en el ciberespacio.
Reproduce el modelo patriaral, como casi todos los espacios habitados
por human@s y, cuando es completamente indispensable (en este caso debido
al acoso sexual en su contra), es cuando se abre un pequeño espacio
para las mujeres. Por ejemplo: los dos primeros vagones del metro, que
son exclusivamente para las usuarias.
Es exactamente igual que en el ciberespacio, las mujeres lidiamos con
este acoso -yo lo llamo violencia de género-, porque cuando un
hombre nos descubre en línea, difícilmente puede hacer hacer
otra cosa que vernos como un objeto, tal como sucede en el metro.
La sociedad mexicana necesita de este sistema subterráneo para
moverse. Los hombres no respetan, no saben cómo respetar la otredad,
en este caso, la otredad femenina.
Así que, mientras
deconstruimos esta imagen de rol que se nos ha asignado, tenemos que mantenernos
detrás de esta barrera de contención. En el metro, estos
vagones para mujeres (como los espacios exclusivos de mujeres en internet)
funcionan como "nuestra propia habitación" -yo los llamo:
espacios colectivos para mujeres.
En Ciberfeminista (un espacio
exclusivo para mujeres) habemos feministas (pricipiantes y experimentadas),
activistas, estudiantes, senadoras y diputadas, políticas, amas
de casa, periodistas, comunicadoras, usuarias de internet, etc., quienes
estamos interesadas en hablar sobre nosotras: como mujeres y sobre cómo
nos deconstruimos a nosotras mismas, día a día. Usamos este
espacio para la reflexión sobre lo que significa para nosotras
el ser feminisas y cómo aprendemos sobre la cibercultura y el ciberfeminismo.
Tratamos de realizar teoría y práctica, incluso cuando a
veces tenemos que empezar por "cómo atachar un documento a
un correo electrónico".
Estamos tratando de aprender juntas sobre nosotras mismas y sobre ciberfemiismo.
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